
tejen las manos


Mi boca irremediablemente ha quedado ciega, mis ojos ya no besan suavemente mis venas secas, piezas sueltas; de sueños adormilados, que susurran pieles, sin letras ni voces, y afortunadamente sin oídos. Caen las manzanas desnudas desde el fondo de la tierra, nosotros en medio de la extinción, sinfonías al azar espacios en blanco del mundo, paredes que respiran más profundo, que sueñan su respiro en el no retorno Vacío. Hoy amanezco descalzo, los muros se desquebrajan, cada violín en tu espalda y las fábulas desesperadas Café negro por la mañana el mundo por unos pasos un suspiro del silencio
‘Nocturno’ es una pieza de gran manufactura, como extraído de uno de esos sueños inolvidables; con matices que te llevan desde la más profunda tristeza a un romanticismo explosivo. Con muy buenos arreglos, es excelente para el primer beso con la mujer de tu vida, para ver el amanecer después de haber mandado tu vida al carajo, y descubrir que no todo está tan mal, o para recorrer con un hielo la espalda de una porno star.
Escúchala en: http://www.myspace.com/circulosdelsamsara

Las grandes almas siempre se van de forma prematura, como si este mundo hubiera dejado de merecerlos; como si debieran partir, continuar su viaje de aprendizaje y enseñanza en otros planos existenciales.
Hay quienes tienen la labor de ser testigos de su tiempo, para luego narrarlo y dejar ese testimonio, esa huella para los que habrán de venir. Hay otros que en su vida se empeñan en tratar de hacer alguna diferencia, aunque sea para un puñado de personas, de aquellos que pasan desapercibidos por el grueso de la sociedad y de los burócratas. A pesar de que esto signifique muchas veces descuidar su propia persona, descuidar posibles beneficios personales, arriesgarse al juicio de la familia, en un mundo en el que el valor y el éxito se mide en términos monetarios, no humanos.
Afortunadamente lo que hace andar este mundo son esas personas que no se adaptan a un molde establecido socialmente, que no se ajustan ni agachan la mirada ante los convencionalismos, que no temen arriesgarse por sus convicciones e ir a contracorriente, aún a sabiendas que eso puede significar andar solo un largo trecho del camino.
La partida de Kapuscinski marca el final de una era, de un periodismo arriesgado y no condicionado por el poder (simbólico, económico o coercitivo). Periodista por oficio, historiador por convicción y cercano al Premio Nobel por la calidad de sus letras. Un verdadero trotamundos, alguien que borró fronteras, colaborador en periódicos de muchos países (en México para La Jornada), y ganador de un racimo de premios; en su natal Polonia fue nombrado el ‘Periodista del Siglo’; en 2003 le fue otorgado el Príncipe de Asturias.
Como en toda muerte la ausencia es lo más insoportable, en el caso de Kapuscinski esa ausencia es menos por el testimonio de la ‘fuerza poética de sus palabras’, por sus libros que seguirán siendo un referente fundamental para todo un gremio e inspiración para más de una generación. Pero aquellos que no dejaron su alma en un libro, también permanecen; en la mirada nostálgica de cada mañana, en esa silla vacía en el desayuno, en las oraciones de su compañera de vida, en su sombra que se deja ver aún por los rincones de la casa, en esa neblina de diciembre que no volverán a ver.
Las grandes almas siempre nos harán falta, porque 'pudieron' enseñarnos mucho más; después de marcarnos el camino, y mostrarnos un humanismo poco usual en nuestra era; a nosotros nos queda no dejar que se borren sus huellas, que sean cada vez más visibles, que su voz permanezca en la memoria de papel o en el eco que aún resuena en aquellos los rodearon.
Y así, no dejar que su lucha en contra del poder y la impunidad muera; como tantas personas lo han hecho en guerras que carecen de sentido, o simplemente por la falta de voluntad de quienes ostentan cargos públicos, de extender la mano a un desconocido.
A papá, en algún lugar del universo.

Terminó 2006 como un suspiro, como una mala película de ficción, como una realidad que no encaja y no cuadra. Ante miradas displicentes, voluntades perdidas que se dejan guiar por un monstruo omnipresente y despiadado... la televisión abierta, que como clara muestra del absurdo y la paradoja nacional, es hermética, controladora, que no deja margen a la alternativa.
El legado de Foxilandia, un gobierno que busca la legitimidad mediáticamente, mostrando en pantalla un panorama maravilloso lleno de esperanza y alegría, con mexicanos que sonríen sin importar su clase social o poder adquisitivo, con gente que cree firmemente en sus instituciones, en los gobernantes. Con monopolios que son dueños absolutos de todo, que manejan al país a su antojo sin que tengan una fuerza opositora real, con empresas que no pagan impuestos gracias al apoyo que le dieron a la campaña política de Calderón, y con funcionarios y legisladores que negocian como vender al mejor postor el patrimonio nacional.
México es uno en la televisión, y otro diametralmente opuesto en la realidad. Un México gris, sostenido por millones de trabajadores sin poder adquisitivo, que se endeudan toda su vida sólo para tratar de vivir dignamente. Sin mencionar aquellos (millones) que apenas y sobreviven con 20 pesos diarios o menos. Caminamos sin rumbo, con una Derecha represiva e intolerante. Y una izquierda que aún lucha por no fracturarse, por no quedarse en el recuerdo de lo que pudo ser.
Pasaron seis años del gobierno foxista como un abrir y cerrar de ojos. Aunque las heridas infringidas al país y a sus pobladores probablemente tengan secuelas a largo plazo. De la exitosa campaña publicitaria que colocó a Fox en la silla presidencial quedó una terrible obra teatral, una broma de mal gusto. Todo siempre de la mano de los spots, que de una forma descarada se burla de todos.
No se si importa ya el panorama desértico y desolador que le depara a millones de mexicanos, siempre que haya un spot de televisa y tv azteca que nos digan que ‘Si seguimos por el mismo camino’ todos seremos felices.
Vivo en blanco y negro, en un recuerdo lejano, donde los sueños quedan fuera de toda memoria, de toda realidad. Mis pasos titubeantes se mezclan con las penas monstruosas, con los ecos agonizantes que se dejan caer. Mi herencia inventada. Mi rostro fragmentado.
Entonces me vuelvo una mezcolanza repentina. ¿Qué nadie se da cuenta que camino al abismo? Yo sí, lo sé. Aún así, me aferro fuerte a tu mano. Hasta que mis células sean devoradas por los gusanos galácticos, por ángeles negros que respiran detrás de nosotros.
Me detengo. Veo caer las cuchillas desde el cielo, que me rebanan el alma. La fragmentan para su disección. ¿Esto quiere decir ‘x’, y aquello ‘y’? El alma disecada y estudiada, peor aún, hecha palabras. La decadencia abrumadora de seres que no saben cuando detenerse, que no saben que hay misterios que no deben comprenderse, ni siquiera el intento.
Mi respiro sigue atrapado en una foto.
Y mis manos no envejecen, tan sólo son olvidadas. Pero ni siquiera yo sé cuántas veces he vivido la misma vida, las mismas cosas, los mismos lugares, las mismas pláticas... se repiten tanto que se vuelven absurdas.
¿Cuándo será el día que el mercado esté vacío? ¿Cuándo las calles se llenarán de colores, de ruidos y risas que me vuelvan loco? ¿Cuándo descubriré que sí existe algo más allá de esta pantalla donde en cada vida mía los extraños se sientan a contemplar mi alma repitiéndose?.
Me agarro más fuerte de tu mano, porque ahora es cuando comienzo a tener miedo.