24/07/2007

hurgando en la memoria

Encontré entre mis viejos recuerdos este poema de Octavio Paz: 'Me miro en lo que miro Es mi creación esto que veo Como entrar por mis ojos La percepción es mi concepción En un ojo más limpido Agua de pensamientos Me mira lo que miro Soy la creación de lo que veo'

Obertura 2.

Mi boca irremediablemente ha quedado ciega, mis ojos ya no besan suavemente mis venas secas, piezas sueltas; de sueños adormilados, que susurran pieles, sin letras ni voces, y afortunadamente sin oídos. Caen las manzanas desnudas desde el fondo de la tierra, nosotros en medio de la extinción, sinfonías al azar espacios en blanco del mundo, paredes que respiran más profundo, que sueñan su respiro en el no retorno Vacío. Hoy amanezco descalzo, los muros se desquebrajan, cada violín en tu espalda y las fábulas desesperadas Café negro por la mañana el mundo por unos pasos un suspiro del silencio

14/07/2007

La terrorífica nación Wii.

La realidad imita a la ficción, más aún a la ciencia ficción. Lejanos parecen aquellos días cuando en fines de semana iba a jugar baloncesto o a nadar a algún río; hacer cualquier cosa para tener actividad física –fuera de subir las escaleras para llegar a la oficina-, acampar, pescar, correr, etcétera. Cuando era niño solía ver las caricaturas y los filmes apocalípticos donde personajes del futuro hacían todas estas actividades a través de un emulador virtual, cambiaban fácilmente de las montañas a la playa, de la ciudad a cualquier lugar; hacían de todo, desde sexo hasta acariciar a un perro que sólo existía en el mundo cibernético. Luego cambiaba de canal y ese mundo dejaba de existir. Ahora cuando cambio de canal veo que ese mundo virtual no desaparece, está en todas partes, en aparadores, en noticieros, en la casa del vecino. La nación Wii está invadiendo todo. Pero más allá de un simple consola de video juego que marca un cambio radical en el mercado, está el comportamiento del hombre. El internet y el msn alejan a las personas del contacto con sus semejantes. Miles de adolescentes prefieren entablar relaciones a través del ordenador que cara a cara. La televisión aleja a las personas de sí mismo y de su realidad inmediata, cuantos padres de familia le dejan el cuidado y educación de sus hijos a esa caja ‘omnipresente’. Ahora la nueva consola de video presenta además de la innovación tecnológica y la oportunidad de que millones y millones de sedentarios finalmente se levanten de su trono mediático (el sillón que está frente a la televisión), una nueva amenaza: que el ser humano se aleje del mundo, de la naturaleza, que prefiera ese mundo virtual al que está más allá de la puerta.Ahora que aquellas viejas películas de ciencia ficción han encarnado en este siglo XXI, yo probablemente me sorprenda mañana en el centro comercial adquiriendo esta consola, para no desentonar, para alejarme del contacto con la vida real y sumergirme en este hermetismo mediático y tecnológico que nos va despojando a pasos agigantados de nuestra propia humanidad.

10/07/2007

fase terminal

La lengua (oral, escrita) es tan sólo un medio de expresión. La voz, la música, la fotografía, el cine, el periodismo, no son más que técnica, el vehículo del mensaje. Pero sin contenido, sin singnificado ni valoración artística, no valen nada. Por eso los clichés -la buena casada con el rico malo, las comedias de adolescentes, el final feliz, etcétera- se vuelven una repetición nauseabunda del vacío que impera en el mundo. El medio únicamente cobra valor en función del mensaje que lleva. Medio que carece de mensaje se vuelve un esqueleto sin alma, sin carne, sin sangre ni sustancia. Por eso la crisis del periodismo, del cine, de la música (ni hablar de la televisión), porque se basan en fórmulas plásticas y gastadas; el público receptor ya está anestesiado, el contenido no varía, son sólo medios repitiendo modelos ligera y ofensivamente maquillados. El mismo film, la misma canción de amor, la misma noticia política. El medio no debe limitar el mensaje; el contenido, el significado estético debe superarlo. La crisis del periodismo estriba en que no aporta significado, sólo es una avalancha de letras sin ningún peso valorativo, el periodismo se ha vuelto como el magazine, se reduce a la exhibición mediática de un político, o un migrante, o un deportista, o un indígena, o un damnificado... todos son personajes sin rostro, números rimbombantes pegados, con un único fin: darle ganancia a los dueños. Los medios de expresión se han vuelto meros convencionalismos de las normas socialmente establecidas. Todos van por el mismo camino, nadie se separa, van como borregos al matadero. Todos adoctrinados por el sistema. El cine y la música están en fase terminal de un cáncer que lo ha invadido todo.

haiku no.11

Caen las hojas libros amontonados poemas olvidados