10/02/2007

Nocturno

‘Nocturno’ es una pieza de gran manufactura, como extraído de uno de esos sueños inolvidables; con matices que te llevan desde la más profunda tristeza a un romanticismo explosivo. Con muy buenos arreglos, es excelente para el primer beso con la mujer de tu vida, para ver el amanecer después de haber mandado tu vida al carajo, y descubrir que no todo está tan mal, o para recorrer con un hielo la espalda de una porno star.

Escúchala en: http://www.myspace.com/circulosdelsamsara

07/02/2007

Kapuscinski


Las grandes almas siempre se van de forma prematura, como si este mundo hubiera dejado de merecerlos; como si debieran partir, continuar su viaje de aprendizaje y enseñanza en otros planos existenciales.
Hay quienes tienen la labor de ser testigos de su tiempo, para luego narrarlo y dejar ese testimonio, esa huella para los que habrán de venir. Hay otros que en su vida se empeñan en tratar de hacer alguna diferencia, aunque sea para un puñado de personas, de aquellos que pasan desapercibidos por el grueso de la sociedad y de los burócratas. A pesar de que esto signifique muchas veces descuidar su propia persona, descuidar posibles beneficios personales, arriesgarse al juicio de la familia, en un mundo en el que el valor y el éxito se mide en términos monetarios, no humanos.
Afortunadamente lo que hace andar este mundo son esas personas que no se adaptan a un molde establecido socialmente, que no se ajustan ni agachan la mirada ante los convencionalismos, que no temen arriesgarse por sus convicciones e ir a contracorriente, aún a sabiendas que eso puede significar andar solo un largo trecho del camino.
La partida de Kapuscinski marca el final de una era, de un periodismo arriesgado y no condicionado por el poder (simbólico, económico o coercitivo). Periodista por oficio, historiador por convicción y cercano al Premio Nobel por la calidad de sus letras. Un verdadero trotamundos, alguien que borró fronteras, colaborador en periódicos de muchos países (en México para La Jornada), y ganador de un racimo de premios; en su natal Polonia fue nombrado el ‘Periodista del Siglo’; en 2003 le fue otorgado el Príncipe de Asturias.
Como en toda muerte la ausencia es lo más insoportable, en el caso de Kapuscinski esa ausencia es menos por el testimonio de la ‘fuerza poética de sus palabras’, por sus libros que seguirán siendo un referente fundamental para todo un gremio e inspiración para más de una generación. Pero aquellos que no dejaron su alma en un libro, también permanecen; en la mirada nostálgica de cada mañana, en esa silla vacía en el desayuno, en las oraciones de su compañera de vida, en su sombra que se deja ver aún por los rincones de la casa, en esa neblina de diciembre que no volverán a ver.
Las grandes almas siempre nos harán falta, porque 'pudieron' enseñarnos mucho más; después de marcarnos el camino, y mostrarnos un humanismo poco usual en nuestra era; a nosotros nos queda no dejar que se borren sus huellas, que sean cada vez más visibles, que su voz permanezca en la memoria de papel o en el eco que aún resuena en aquellos los rodearon.
Y así, no dejar que su lucha en contra del poder y la impunidad muera; como tantas personas lo han hecho en guerras que carecen de sentido, o simplemente por la falta de voluntad de quienes ostentan cargos públicos, de extender la mano a un desconocido.

A papá, en algún lugar del universo.


Cine de autor


Cuando se habla de la decadencia del cine, parece que ha alcanzado todos los rincones de lo que alguna vez fue llamado el ‘séptimo arte’; desde Mel Gibson y sus pretensiones fallidas, hasta el aclamado ‘negro’ Iñárritu y su mediocre Babel. Ambas súper producciones ‘joligudenses’, ambas envueltas en un ambiente de gran expectación por el auditorio y la crítica especializada, con muchos millones invertidos y una que otra estatuilla ganada. Ambas una verdadera decepción (por no emplear palabras más fuertes).
Haciendo de lado los garrafales errores históricos (que por sí solos bastarían para exigirle a Gibson pidiera disculpas de rodillas al pueblo Maya) Apocalypto como película es una nulidad; con una fotografía, manejo de cámaras, guión, y actuaciones deplorables. La escenografía que tanto se pregonó, únicamente apareció por unos segundos; y así, la memorable cinta épica del ‘corazón valiente’ se diluyó en una aburrida persecución y un romance de la talla de una telenovela de Juan Osorio.
Ahora si nos adentramos un poco más, nos daremos cuenta de porqué tantas organizaciones y estudiosos de las culturas prehispánicas, y principalmente los herederos de esas tradiciones se sintieron humillados al manejo que hace Gibson de una de las culturas más importantes de la civilización. Con increíbles adelantos en ámbitos como la astronomía, la escritura, las matemáticas, la arquitectura, la medicina, por citar sólo algunos; son representados como bárbaros y sanguinarios. La escena del eclipse y la del cementerio a cielo abierto son claros ejemplos del desconocimiento, ya sea por ignorancia o rentabilidad en taquilla, de la cultura Maya, sin importar que sea una película de ficción, esa falta de respeto en el manejo del tema y la trivialización de una sociedad rica y compleja da asco; a Gibson debería darle pena lucrar con la desinformación mediática, que además es solapada por las autoridades de nuestro país, a cambio de unos dólares.

En Babel, no podía explicar porqué me incomodaba la película, a pesar de la complejidad de la producción, de los problemas y desvelos para aterrizar esa idea, que en ciertos aspectos es arriesgada; aún no sabía en que sentido, de qué forma, la película me dejaba un mal sabor de boca, por sobre la estética que es aceptable, las escenas que ya dejan ver en Iñárritu a un autor que puede pensar bien los conflictos, que va más allá de la narrativa convencional, y por demás cosas.
Ya no está más la sorpresa de cómo tejia historias en 'Amores', ni el brillante montaje (pese a las carencias de actuaciones e historia) en 21 gramos, en Babel solo queda la superproducción 'joligudense', pero ya no hay creatividad....solo le queda la complacencia, es como si se hubiera rendido al imperio. Me sorprendió como la crítica internacional le ha dado las nalgas, perdón, solo ha tenido elogios y ha catalogado a Babel como una obra de arte, multipremiada y taquillera.
El mal sabor de boca no se me va, no me abandonará al saber que la crisis del cine ha llegado a todos los rincones, quizás no haya escapatoria... y únicamente sobreviva en Greenaway o Park Chan Wook.
En cualquier manifestación del arte, es deplorable cuando se vuelve complaciente, como en Iñárritu que nos regaló un happy end para los gringos y japoneses... para los tercermundistas, sólo queda el desierto.