29/12/2006

El país de los spots.

Terminó 2006 como un suspiro, como una mala película de ficción, como una realidad que no encaja y no cuadra. Ante miradas displicentes, voluntades perdidas que se dejan guiar por un monstruo omnipresente y despiadado... la televisión abierta, que como clara muestra del absurdo y la paradoja nacional, es hermética, controladora, que no deja margen a la alternativa. El legado de Foxilandia, un gobierno que busca la legitimidad mediáticamente, mostrando en pantalla un panorama maravilloso lleno de esperanza y alegría, con mexicanos que sonríen sin importar su clase social o poder adquisitivo, con gente que cree firmemente en sus instituciones, en los gobernantes. Con monopolios que son dueños absolutos de todo, que manejan al país a su antojo sin que tengan una fuerza opositora real, con empresas que no pagan impuestos gracias al apoyo que le dieron a la campaña política de Calderón, y con funcionarios y legisladores que negocian como vender al mejor postor el patrimonio nacional. México es uno en la televisión, y otro diametralmente opuesto en la realidad. Un México gris, sostenido por millones de trabajadores sin poder adquisitivo, que se endeudan toda su vida sólo para tratar de vivir dignamente. Sin mencionar aquellos (millones) que apenas y sobreviven con 20 pesos diarios o menos. Caminamos sin rumbo, con una Derecha represiva e intolerante. Y una izquierda que aún lucha por no fracturarse, por no quedarse en el recuerdo de lo que pudo ser. Pasaron seis años del gobierno foxista como un abrir y cerrar de ojos. Aunque las heridas infringidas al país y a sus pobladores probablemente tengan secuelas a largo plazo. De la exitosa campaña publicitaria que colocó a Fox en la silla presidencial quedó una terrible obra teatral, una broma de mal gusto. Todo siempre de la mano de los spots, que de una forma descarada se burla de todos. No se si importa ya el panorama desértico y desolador que le depara a millones de mexicanos, siempre que haya un spot de televisa y tv azteca que nos digan que ‘Si seguimos por el mismo camino’ todos seremos felices.