20 ene 2009
me devoro mañana
21 oct 2008
1
7 ago 2008
utsuroi
13 may 2008
Un mes sin televisión

La idea surgió entre copas, en una plática con Era[ndy], fue un ejercicio de su maestría en Terapia Gestalt, dejar de ver televisión por un periodo determinado de tiempo. No recuerdo francamente todos los beneficios que había enlistado Era por el simple hecho de ‘apagar’ al medio masivo de comunicación por antonomasia. Siempre fue una idea que me tentó, y dije: ‘pos pa luego es tarde caon, un mes sin ver tele, ni deportes, ni FX…podré?’
La parte buena es desconectarse de los noticieros, que sólo se encargan de desinformar a través de la manipulación de hechos, ofreciendo visiones parciales, sesgadas y a conveniencia de los grupos de poder; omitiendo datos fundamentales, realidade. La voz de la gente es ignorada o acallada por medio de varios instrumentos coercitivos, sólo vemos propaganda a la vieja usanza, notas a modo para hacer quedar bien a políticos ________, la libertad de prensa tan pregonada [sí, a través de la televisión nacional] en los últimos años sólo es una prostituta mediática…una teatralidad expuesta a todas luces.
La televisión ha tomado el papel de educador en muchos hogares; esto se potencia gracias al paupérrimo sistema educativo mexicano, y ante este panorama, es difícil salir del atolladero. Internet es más plural, con la revolución electrónica, la gente empieza a tomar conciencia de que también tiene voz, identidad propia, que no tiene que ser la que le imponen los medios [sí, el duopolio televisivo favorito de México] Aunque es un arma de doble filo, debido a que puede reducir el contacto físico y real. Acorta distancias y tiempo, pero a cambio puede separarnos más allá de eso. Por eso se debe caminar con cuidado por las fronteras virtuales
No hablo de una negación sistemática de los medios, sino de cuestionar los contenidos, ¿qué nos ofrecen, porqué vemos esos programas, qué nos aportan?, ¿simplemente entretenimiento?, ¿qué perdemos?, ¿en qué ocupamos nuestro tiempo?
Si a los grupos de poder les retribuye económicamente que sus mensajes lleguen a públicos específicos, mintiendo, manipulando, esclavizando, y matando; quedan entonces dos opciones: ser más críticos ante los mensajes mediáticos o apagar la televisión.
30 abr 2008
tal vez...
4 abr 2008
Ay estos padrecitos.
29 mar 2008
A dónde vamos?

11 mar 2008
pulpos marinos

Los pulpos marinos se diluían en espirales de trazos musicales, encrespados a través del universo, y los lápices dibujaban sinfonías de risas, como aquella que se perdió en una foto, que se perdió en los años, que se perdió. Irreversibles fueron los segundos en el cuarto vacío, cayéndose a pedazos en las noches interminables, ya no me acompañas más en esta larga caminata por el desierto del eterno retorno, aunque al final de cuentas, hemos llegado solos, apenas unidos por imperceptibles hilos de luz. Ilusiones nada más, voces que narran, en tres actos, fragmentos, paranoias, sabores que se funden vagamente en colores y pláticas que apenas imaginamos, y que olvidaremos al amanecer.
29 feb 2008
5 ene 2008
24 dic 2007
El hombre del traje

25 nov 2007
Postdata
6 nov 2007
la última noche del mes

En punto de las cuatro de la madrugada -apenas cinco minutos después que una lluvia descomunal castigara con una ira lacerante, a los noctámbulos, ebrios y prostitutas de la ciudad-, una mujer entró por la puerta; seis horas antes, todas las miradas de los hombres se hubieran posado en sus piernas, cabello, pechos y ojos, en ese orden; seis horas antes, las mujeres seguirían inventándole defectos, mientras el cantinero intentaría esbozar una sonrisa seductora y ella quizás sin ningún sobresalto en sus pensamientos, ni dolor, ni nada que la pudiera afligir, disfrutaría la noche y reiría hasta caer, sosteniendo en su mano izquierda un botella de whisky.
Su andar era nervioso, tembloroso, distraído, se halaba el cabello como si tuviera un tic. Miraba a todos lados y a pesar de su belleza, en ese momento nadie la notó. Pasaron quince minutos para que la atendieran, suficiente para que el sudor frío se fundiera con el agua de lluvia. La rubia, con la mirada fija en el reloj, no dejaba de apretar con todas sus fuerzas, su pequeña bolsa de mano; su pulso languidecía de repente, bajaba la mirada, veía sus pies mojados, recordaba entonces el beso que le dio su prometido esa mañana al despedirse. Y temía perderlo, temía que todas sus ilusiones se diluyeran al llegar a la estación del tren.
De que sirve la libertad si toda posibilidad de ser feliz te es arrebatada -pensaba mientras se empinaba el cuarto Bloody Mary en una hora-, sería una simple y vacía ilusión, no serviría para nada. Cuando dieron las cinco treinta dio un suspiro tal, que pudo todavía erizar la piel de los desvelados meseros, que imploraban por llegar a casa, se levantó del banco y puso un billete en la barra. No tenía ya tiempo para miedos o dudas, ya no le era posible regresar los pasos andados, ya nunca volverían los largos veranos en el río, ni los paseos por la playa, mucho menos las tardes en las que recogía por toda la calle principal, la alfombra de flores que caían y bañaban a los transeúntes, eso lo sabía muy bien.
La rubia se escondió tanto en sus pensamientos, que no notó que era observada meticulosamente a lo lejos. Salió del Cabaret de forma atropellada, ignorando los gritos de la cajera que con billetes en mano le pedían regresar para darle su cambio, sorprendida de que alguien olvidara tal cantidad de dinero. La persona que acechaba a la rubia se levantó de forma violenta, dejando la cantidad exacta en la cuenta, emanaba mucha serenidad, aquella que sólo poseen quienes que ya conocen con antelación, los acontecimientos que estarán por suceder.
Caminaba tan rápido como la espesa bruma se lo permitía. Cuando notó que la seguían ya era demasiado tarde, le pisaban los talones. A pesar que la Estación estaba al pasar el callejón, el pánico se apoderó de ella, sentía que sus esperanzas se derrumbaban en sus hombros, su rostro se descomponía y sus ojos olor a miel se llenaban de lágrimas, a cada paso le faltaba el aliento y la fuerza, varias veces estuvo a punto de tropezar.
Al entrar, el tumulto en taquilla le dio unos segundos para que se adelantara a su perseguidor, que había abandonado toda mimetización, llenando de preocupación -debido al inaudito desorden en un lugar público- a algunas señoras mayores, que esperaban en la fila exigiendo guardar las formas. En el andén 14 los pasajeros estaban ya abordando, pero no había señales del prometido de la rubia. El reloj marcaba cinco para las seis, el sol se asomaba entre las nubes, reclamando su lugar en el día, en el tiempo, en la vida de los hombres. Y dos minutos antes del alba, la rubia con ojos color miel se quedaba petrificada al ver que su perseguidor le apuntaba a quema ropa. Sabía el escape había llegado a su fin. Entonces una silueta se le adelantó, protegiéndola del inminente peligro. Su prometido, visiblemente mal herido, sostenía una pistola; quedó frente a frente al atacante, como si fuera una película de vaqueros. Con el brazo que le quedaba libre, la apretó fuerte de la mano. El sonido de las dos pistolas, fue seco, violento, ensordecedor, la rubia alcanzó a tapar sus oídos y cayó de rodillas, lo único que supo con certeza, fue que el tren se alejaba sin ellos abordo.
3 sep 2007
para no pasar desapercibido
10 ago 2007
Viejita
24 jul 2007
hurgando en la memoria
Obertura 2.
Mi boca irremediablemente ha quedado ciega, mis ojos ya no besan suavemente mis venas secas, piezas sueltas; de sueños adormilados, que susurran pieles, sin letras ni voces, y afortunadamente sin oídos. Caen las manzanas desnudas desde el fondo de la tierra, nosotros en medio de la extinción, sinfonías al azar espacios en blanco del mundo, paredes que respiran más profundo, que sueñan su respiro en el no retorno Vacío. Hoy amanezco descalzo, los muros se desquebrajan, cada violín en tu espalda y las fábulas desesperadas Café negro por la mañana el mundo por unos pasos un suspiro del silencio
