20 ene 2009

me devoro mañana

Mi mano garabatea palabras que se derrumban, tras ficticias raíces de una tierra imaginaria. El polvo cubre mis pasos, que esperan impávidos las matanzas venideras; entre escombros de lo absurdo quedaron mal puestos mis recuerdos del porvenir, de los días perecederos. Me devoro mañana en tu respiro, en mi sangre derramada, en los árboles que envejecerán hasta ser semillas.
Se desvanecen mis ojos en un desierto obsoleto, en pedazos del ocaso que se desbordan por los huecos del tiempo baldío. El olor permanece punzante, no se borra la silueta que devora el tenue sonido de mi niñez lejana, en la falaz alborada mi rostro queda esparcido en cenizas nauseabundas, ya sin arterias.
Cuando yo era viejo probablemente, caminé sin pies ni olvidos, tampoco recuerdos. Sonrío a ese pasado que duerme infausto entre fantasmas paranoicos, huérfanos todos. La paradoja en la palma de mi mano, pandemia que habrá de devorarme, que irrumpe mi raudo peregrinaje. Y el cementerio queda vacío bajo el aciago sol.
Siguen las danzas infinitas envueltas en fábula, vuelve entonces la náusea como un vendaval. Y la música aún espera tu mirada. Sobre los ígneos campos mi cuerpo se hunde en tus manos, mi aliento se dispersa en los espejos del abismo. Ámame, cuando las fábulas se agoten, cuando el tiempo deje de existir.

21 oct 2008

1

No quedaba nada, ni la lluvia. Hasta los viejos fantasmas se habían ido ya. No había respuestas, ni se podía escuchar como caían los tarros de cerveza y las botellas de vino de la vieja casa. Oscuridad solamente.
-¿Has sentido cuando se funden pasado y futuro? Quizás no exista el tiempo, dijo en tono solemne.
-No, no lo he sentido, le contesté desganado.
-Todas las posibilidades existen, todo se mueve, nada es estático
-Las miradas, las palabras, los abrazos, la gente; aquello que creemos permanecerá es evanescente, no vale la pena intentarlo, si las cosas terminarán igual extinguiéndose.
Entonces él se levantó, arregló su traje y empezó a caminar en la misma dirección que el viento. Lo seguía con la mirada, pero no tenía la fuerza para levantarme, estaba aún aletargado por el largo viaje, apenas y sentía las manos. Él se detuvo un instante, giró su cara y me dijo:
-No puedes quejarte ni lamentarte por lo que te pasa... la vida... es un desafío interminable. Sólo desafíos, y éstos no son buenos o malos.
Agaché la cabeza, traté de cerrar mi puño sin lograrlo, el viento arreciaba tanto que tuve que cerrar los ojos. Hice un segundo intento por levantarme, pero nuevamente fue inútil. Fue entonces que escuché aquella voz por primera vez dentro de mi cabeza, 'Conoces las cosas. No pensamientos, sólo certezas. Debes calar su esencia'.
-¿Dónde puedo encontrar las respuestas? No sé si esta noche ya es demasiado tarde.
... sólo hubo silencio, ya no estaba más ahí.
Me levanté asustado. Un sudor frío recorría mi espalda, estaba por primera vez completamente solo. Sin nadie que escuchara a quiénsabecuántoskilómetros de distancia. Recordé cuando de pequeño me dijo que la confusión era algo en lo que nosotros mismos nos metíamos, y que de la misma forma podíamos salirnos. Entonces vi claramente la lluvia de aquel otoño, el olor a pasto mojado y el del café recién hecho; las risas que parecía no cesarían jamás.
No quedaba nada más. El camino estaba ahí, pero no sabía a donde me llevaría.

7 ago 2008

utsuroi

observo el momento en que la flor está por marchitarse
caminamos sobre la cuerda floja del tiempo, entre contingencias
rodeados por eternidades que nos atraviesan
en ese incesante estruendo, hundidos en charcos de concreto
mis huesos hacen implosión y quedan esparcidos en el fluir del río
tan lejano el ayer como la espesa niebla de invierno
como los pájaros que van a morir

13 may 2008

Un mes sin televisión



La idea surgió entre copas, en una plática con Era[ndy], fue un ejercicio de su maestría en Terapia Gestalt, dejar de ver televisión por un periodo determinado de tiempo. No recuerdo francamente todos los beneficios que había enlistado Era por el simple hecho de ‘apagar’ al medio masivo de comunicación por antonomasia. Siempre fue una idea que me tentó, y dije: ‘pos pa luego es tarde caon, un mes sin ver tele, ni deportes, ni FX…podré?’
La parte buena es desconectarse de los noticieros, que sólo se encargan de desinformar a través de la manipulación de hechos, ofreciendo visiones parciales, sesgadas y a conveniencia de los grupos de poder; omitiendo datos fundamentales, realidade. La voz de la gente es ignorada o acallada por medio de varios instrumentos coercitivos, sólo vemos propaganda a la vieja usanza, notas a modo para hacer quedar bien a políticos ________, la libertad de prensa tan pregonada [sí, a través de la televisión nacional] en los últimos años sólo es una prostituta mediática…una teatralidad expuesta a todas luces.
La televisión ha tomado el papel de educador en muchos hogares; esto se potencia gracias al paupérrimo sistema educativo mexicano, y ante este panorama, es difícil salir del atolladero. Internet es más plural, con la revolución electrónica, la gente empieza a tomar conciencia de que también tiene voz, identidad propia, que no tiene que ser la que le imponen los medios [sí, el duopolio televisivo favorito de México] Aunque es un arma de doble filo, debido a que puede reducir el contacto físico y real. Acorta distancias y tiempo, pero a cambio puede separarnos más allá de eso. Por eso se debe caminar con cuidado por las fronteras virtuales
No hablo de una negación sistemática de los medios, sino de cuestionar los contenidos, ¿qué nos ofrecen, porqué vemos esos programas, qué nos aportan?, ¿simplemente entretenimiento?, ¿qué perdemos?, ¿en qué ocupamos nuestro tiempo?
Si a los grupos de poder les retribuye económicamente que sus mensajes lleguen a públicos específicos, mintiendo, manipulando, esclavizando, y matando; quedan entonces dos opciones: ser más críticos ante los mensajes mediáticos o apagar la televisión.

30 abr 2008

tal vez...

Cómo vencer la nostalgia del mañana, de las risas que dejaré de escuchar, los paseos interestelares en la azotea no tomaré más. Tras estos pasos he sembrado más dudas que certezas, la mayoría con palabras baratas. Las cadenas pesan más al amanecer, no me dejan levantarme de la penumbra, no me dejan respirar. Dónde estoy?

4 abr 2008

Ay estos padrecitos.

El Episcopado Mexicano se pronunció a favor de la creación de una ley que otorgue protección a los ‘narcos arrepentidos’, dado que ha detectado que estos personajes ya arraigados al imaginario colectivo, realizan obras benéficas en sus lugares de procedencia, ''muchas veces también construyen una Iglesia, una capilla''. Partamos del hecho que el gobierno panista, en todos sus niveles [acompañados de grupos ultraconservadores como el Yunque, entre otros importados España], apoya abiertamente a la Iglesia Católica. Los párrocos ya alzaron la mano para participar en procesos de elección popular, argumentando que antes que sacerdotes son ciudadanos, a sabiendas que México es un país confeccionado por pequeños ‘pueblitos’ donde indudablemente los ‘padrecitos’ llevarían las de ganar, imagínate los espectaculares o spots: ‘’Vota por mi o te excomulgamos’’, nada alejado de la realidad. Si a esto, le añadimos que el regreso con bombo y platillo del Chupacabras –a falta de lancheros y ante el hastío del tema ‘Emos’ en los noticieros-, todo parece indicar que se reúnen los ingredientes adecuados para un golpe más al pueblo mexicano. Jorge Camil apuntaba en La Jornada que la reforma energética es un fantasma, ''nadie la conoce, nadie la ha visto'', quizá por ahí vaya encaminado todo esto, a repartir el todo el pastel mientras se pueda. El gobierno federal ha mostrado su gran capacidad para dirigir la nación a través de spots, ahora sólo falta que esas cifras y caras sonrientes y mensajes de crecimiento acelerado del país que aparecen en la pantalla toquen tierra, y de paso, porqué no, a las familias mexicanas. Cada quien escoge las batallas que habrá de librar, y el país está en la tablita: lucha o se queda felizmente sentado en el sillón frente a su televisor.

29 mar 2008

A dónde vamos?


Los momentos que me das han comenzado a ser insuficientes. Mírame, antes que el otoño sepia nos encuentre entre Cipreses, respirando polvo de estrellas. Bébeme entre las hojas marchitas, aquellas por las que camino descalzo, pasando la muralla escarlata. Y si dos mundos llegaran a colisionar, tómame de la mano, déjame en primera fila, para perseguir a esta pequeña estrella fugaz. Me quedaré por aquí un momento más, hundido en el ocaso carmín. Antes de que marche a la batalla, dame sólo una razón para volver, los tambores de guerra resuenan ya.

11 mar 2008

pulpos marinos


Los pulpos marinos se diluían en espirales de trazos musicales, encrespados a través del universo, y los lápices dibujaban sinfonías de risas, como aquella que se perdió en una foto, que se perdió en los años, que se perdió. Irreversibles fueron los segundos en el cuarto vacío, cayéndose a pedazos en las noches interminables, ya no me acompañas más en esta larga caminata por el desierto del eterno retorno, aunque al final de cuentas, hemos llegado solos, apenas unidos por imperceptibles hilos de luz. Ilusiones nada más, voces que narran, en tres actos, fragmentos, paranoias, sabores que se funden vagamente en colores y pláticas que apenas imaginamos, y que olvidaremos al amanecer.

29 feb 2008

uno de los que ya van en camino


tejen las manos
a todos nuestros muertos
en San Cristóbal

5 ene 2008

Haiku Final

Caidos en guerra no todo está perdido la luz sigue aquí

24 dic 2007

El hombre del traje



El agujero negro de su estómago lo obligó a levantarse aquella madrugada, la sinfonía de botellas de cerveza de los vecinos deleitaba al vecindario, las risas estridentes y las pláticas sobre heroicas gestas etílicas se colaban por las roídas ventanas del cuartucho de hotel. La gotera que caía junto a su cama era lo único que lo hacía consciente del paso del tiempo.

El tiempo que lo destruye todo, el tiempo que en este plano existencial es irreversible. Recordar es volver a morir. Un hombre con amnesia es un hombre sin identidad. Bendita ignorancia. Ojos que no ven. Ojo por ojo. El olvido es el camino a la felicidad. El olvido.

Se sentó en el sillón apolillado, amarrose pausadamente las agujetas de sus zapatos; recordaba entonces el día que los compró, cuando creía que era feliz, cuando era aficionado a cambiar oro por espejos. Revisaba sus bolsillos, tan sólo para encontrar centavos, pesos, boletos de autobús, papeles de teléfonos a los que nunca llamó. El camino a la tienda de 24 horas transcurrió sin sobresaltos.

Eligió un paquete de plástico del exhibidor y lo puso en el microondas. 2:00. Fue al fondo del establecimiento y eligió la bebida sabor cola 'ad hoc' para la ocasión, reserva del 99. Una pareja discutía en el mostrador; ella con los ojos llorosos, al borde del colapso; él con su rostro desbordado de hastío, no soportaba escucharla más. Incluso cuando salieron de la tienda aún podía sentirse esa pesadez en el ambiente. Los curiosos seguían la pelea por la ventana, como un pago por evento, por morbo, por mero entretenimiento. Él se iba, ella no lo dejaba.

El microondas lo hizo volver a su realidad. La comida plastificada estaba lista. La sacó del empaque y un intenso hedor a artificialeza llenó su olfato. Pagó y apenas le dio tiempo de salir para vomitar en la calle. Los bebedores empedernidos veían en él un espejo de su futuro inmediato. El dependiente de la tienda reía, pero ya no le sorprendía, esa era una escena que se repetía casi a diario.


-Dos o tres six después así te verás -le dijo un gordo con voz aguardentosa a un tipo alto, flaco con cola de caballo.

Después de limpiarse el vómito con un pañuelo blanco -único recuerdo que conservaba de su hermano-, caminó un par de cuadras más y se sentó en la banqueta. Engullir esa masa amorfa fue una empresa en extremo difícil, pero no tenía otro remedio, su cuerpo le exigía comer algo. Tomaba grandes tragos de su bebida carbonatada, para que el sufrimiento fuera menos. No quería levantarse, ni mucho menos regresar a la misma habitación, con la misma gotera, con los mismos silencios y ausencias.

Llegó a una parada de autobús y se derrumbó en el asiento, visiblemente cansado -por la vida-. En el otro extremo de la banca se encontraba un hombre, vestía de traje, parecía no haber dormido en mucho tiempo, despeinado, las manos le temblaban. Éste, al percatarse de la otra presencia lanzó -pero no dirigiéndose a él, sino a la eternidad-:
-Estoy hasta la madre de que todos piensen que sus actos no tienen consecuencias, que salvando su pellejo lo demás vale madres -dijo con voz firme, el sudor empapaba el cuello de su camisa, y su cabeza descansaba apoyándose en la estructura metálica, mientras se dejaba llevar por el sueño.

Aquella frase suelta parecía haber dado en el clavo, finalmente las cosas empezaban a cobrar sentido, y aquel fatídico sábado había dejado de dolerle casi de forma instantánea. Abordó el siguiente autobús, no sabía a donde iba pero tampoco le importaba. Cuando se sentó pudo observar como el hombre del traje se desvanecía y azotaba en la acera ya sin signos vitales. No tenía caso bajarse y jugar al héroe, otras veces lo había hecho trayéndole sólo estocadas por la espalda. Entonces acomodó su cabeza en el asiento, buscaba dormir y despertar cuando ya estuviera lejos y no hubiera marcha atrás.


25 nov 2007

Postdata

Estas ahí, como una gripe mal cuidada. En el balcón, bajo soles artificiales, luna llena de hombres lobos y otros cuentos paganos; estrellas que se quedaron dormidas en el sillón. Me extravío -por tercera vez seguida- en el humo, en los restos calcinados de aquella casa abandonada. Al fin se extinguió tu olor de las sábanas, aunque permanece el sabor amargo en la lengua, en el ojo onírico que se niega a pestañear. El viento frío anuncia el cambio de estación, donde ya no brilla el sol de domingo por la mañana, donde la transparente noche dura un poco más a mi lado. Al menos hubieras disparado de frente, si ya me tenías a quemarropa. Miro desde la playa los fuegos artificiales, converso con los ausentes, las olas me alcanzan finalmente.

6 nov 2007

la última noche del mes


La neblina se colaba por las grietas del Cabaret de la 20 de Noviembre, diluía los colores de la última noche del mes, dejando la apariencia de un perenne blanco y negro, de una vieja película que ya ha sido olvidada por varias generaciones. La banda tocaba una canción de Charlie Parker, mientras que los cuatro clientes que aún permanecían de pie, seguían creyendo después de tantos años, que con una copa más podrían tener -al fin-, sus anhelados dulces sueños.
En punto de las cuatro de la madrugada -apenas cinco minutos después que una lluvia descomunal castigara con una ira lacerante, a los noctámbulos, ebrios y prostitutas de la ciudad-, una mujer entró por la puerta; seis horas antes, todas las miradas de los hombres se hubieran posado en sus piernas, cabello, pechos y ojos, en ese orden; seis horas antes, las mujeres seguirían inventándole defectos, mientras el cantinero intentaría esbozar una sonrisa seductora y ella quizás sin ningún sobresalto en sus pensamientos, ni dolor, ni nada que la pudiera afligir, disfrutaría la noche y reiría hasta caer, sosteniendo en su mano izquierda un botella de whisky.
Su andar era nervioso, tembloroso, distraído, se halaba el cabello como si tuviera un tic. Miraba a todos lados y a pesar de su belleza, en ese momento nadie la notó. Pasaron quince minutos para que la atendieran, suficiente para que el sudor frío se fundiera con el agua de lluvia. La rubia, con la mirada fija en el reloj, no dejaba de apretar con todas sus fuerzas, su pequeña bolsa de mano; su pulso languidecía de repente, bajaba la mirada, veía sus pies mojados, recordaba entonces el beso que le dio su prometido esa mañana al despedirse. Y temía perderlo, temía que todas sus ilusiones se diluyeran al llegar a la estación del tren.
De que sirve la libertad si toda posibilidad de ser feliz te es arrebatada -pensaba mientras se empinaba el cuarto Bloody Mary en una hora-, sería una simple y vacía ilusión, no serviría para nada. Cuando dieron las cinco treinta dio un suspiro tal, que pudo todavía erizar la piel de los desvelados meseros, que imploraban por llegar a casa, se levantó del banco y puso un billete en la barra. No tenía ya tiempo para miedos o dudas, ya no le era posible regresar los pasos andados, ya nunca volverían los largos veranos en el río, ni los paseos por la playa, mucho menos las tardes en las que recogía por toda la calle principal, la alfombra de flores que caían y bañaban a los transeúntes, eso lo sabía muy bien.
La rubia se escondió tanto en sus pensamientos, que no notó que era observada meticulosamente a lo lejos. Salió del Cabaret de forma atropellada, ignorando los gritos de la cajera que con billetes en mano le pedían regresar para darle su cambio, sorprendida de que alguien olvidara tal cantidad de dinero. La persona que acechaba a la rubia se levantó de forma violenta, dejando la cantidad exacta en la cuenta, emanaba mucha serenidad, aquella que sólo poseen quienes que ya conocen con antelación, los acontecimientos que estarán por suceder.
Caminaba tan rápido como la espesa bruma se lo permitía. Cuando notó que la seguían ya era demasiado tarde, le pisaban los talones. A pesar que la Estación estaba al pasar el callejón, el pánico se apoderó de ella, sentía que sus esperanzas se derrumbaban en sus hombros, su rostro se descomponía y sus ojos olor a miel se llenaban de lágrimas, a cada paso le faltaba el aliento y la fuerza, varias veces estuvo a punto de tropezar.
Al entrar, el tumulto en taquilla le dio unos segundos para que se adelantara a su perseguidor, que había abandonado toda mimetización, llenando de preocupación -debido al inaudito desorden en un lugar público- a algunas señoras mayores, que esperaban en la fila exigiendo guardar las formas. En el andén 14 los pasajeros estaban ya abordando, pero no había señales del prometido de la rubia. El reloj marcaba cinco para las seis, el sol se asomaba entre las nubes, reclamando su lugar en el día, en el tiempo, en la vida de los hombres. Y dos minutos antes del alba, la rubia con ojos color miel se quedaba petrificada al ver que su perseguidor le apuntaba a quema ropa. Sabía el escape había llegado a su fin. Entonces una silueta se le adelantó, protegiéndola del inminente peligro. Su prometido, visiblemente mal herido, sostenía una pistola; quedó frente a frente al atacante, como si fuera una película de vaqueros. Con el brazo que le quedaba libre, la apretó fuerte de la mano. El sonido de las dos pistolas, fue seco, violento, ensordecedor, la rubia alcanzó a tapar sus oídos y cayó de rodillas, lo único que supo con certeza, fue que el tren se alejaba sin ellos abordo.

3 sep 2007

para no pasar desapercibido

'Saca las chelas viejitas' cumple su primer año, entre intermitencias electrónicas y de la propia vida. La idea de crearlo fue meramente para ordenar un poco las ideas, las letras y para llegar a aquellas personas que están lejos. El nombre del blog, un 'cántico de guerra', una forma de llamar a los pachis, a los compas, a los carnalitos, a una que otra amiga que siempre estuvo ahí, o simplemente algo con lo que nos pudimos identificar. Para los que alguna vez nos han leído y para los que han dejado sus comentarios (ya sea en el blog o fuera de él), gracias por la retroalimentación. Lamentablemente no tengo frases célebres de algún autor famoso para escribir hoy, tampoco alguna foto que conmemore este día, aún así espero los posts sigan por mucho tiempo y que en un futuro no muy lejano saquen las chelas.

10 ago 2007

Viejita

A mis amigos, a la familia que ya no está. Entiendo que ya nada será como antes. Entiendo que sea cada vez más difícil verlos, que los horarios y descansos se crucen. También que sea cada vez más difícil reconocerlos, que el rostro y el peinado sea el mismo, aunque en ese cuerpo haya otra persona. Porque la canción favorita ya no será la misma, ni la marca de cigarros o cervezas. Los gustos en comida, cine, mujeres, tampoco serán ya los mismos. Por si ya no vuelven las noches en el balcón, prendiendo sillones, con miados de hulk y chamanes, con fusiones de risas, amaneceres que te queman el rostro como un aviso para hacer los preparativos para nuevas celebraciones. Sino volvemos a robar refrescos de bodegas o señales de tránsito. Escuchando por semanas la misma historia de amor, de la misma chica que al fin pudo hacerte dormir. Por si la próxima vez que te pregunto dónde vas a dormir ya no explotas en carcajadas. Por si nunca volvemos a cocinar; o a correr hasta Bolivar y caminar de regreso a casa... quiero decirles algo: Me duele cada vez que me pierdo un cumpleaños, una reunión, un viaje. Me duele más cada tarde tumbado frente al televisor viendo Los Simpsons, sabiendo que en el sillón de al lado ya no hay nadie; querer decirte que hoy tuve un pésimo día y no saber si tendrás tiempo para mi. Me duele todavía más no saber de ustedes, no enterarme de cómo va su vida. A veces necesito alejarme (en tiempo y espacio) para entender la verdadera dimensión de las cosas y darme cuenta que si alguna vez nos peleamos, en realidad no importa, porque siempre querré a mi familia. Pero he de confesar que aún no te perdono del todo. Pero que no me importa que me hayas fallado, porque a ti no te importó cuando yo me equivoqué. Aún extraño los pasteles, los tres reyes, las tardes lluviosas caminando por Xicotencatl, escuchando a Portishead. Las navidades en familia. Ya casi olvido las últimas carnes asadas, los hornos de microondas que funcionan con plutonio. La playa, la pregunta más desconcertante en el momento más inesperado; la noche encerrada en un frasco. Cómo llevar un teléfono público a casa. Cocos. Hamacas. El tocho. El árbol cubierto de luces que es cobijado por la neblina. Quisiera que todo fuera como antes, pero entiendo que no es posible. Quisiera jugar un 21 en vez de ir a trabajar, pero me dicen que ya no puedo. "Y no es por eso que haya dejado de quererte un solo día...". Aunque no pueda hacer un espacio para llamarte o mandarte un mensaje, aunque no me de tiempo de decirte que estoy orgulloso de ti y que te quiero. Viejita. Un abrazo, donde quiera que estés. Buen viaje.

24 jul 2007

hurgando en la memoria

Encontré entre mis viejos recuerdos este poema de Octavio Paz: 'Me miro en lo que miro Es mi creación esto que veo Como entrar por mis ojos La percepción es mi concepción En un ojo más limpido Agua de pensamientos Me mira lo que miro Soy la creación de lo que veo'

Obertura 2.

Mi boca irremediablemente ha quedado ciega, mis ojos ya no besan suavemente mis venas secas, piezas sueltas; de sueños adormilados, que susurran pieles, sin letras ni voces, y afortunadamente sin oídos. Caen las manzanas desnudas desde el fondo de la tierra, nosotros en medio de la extinción, sinfonías al azar espacios en blanco del mundo, paredes que respiran más profundo, que sueñan su respiro en el no retorno Vacío. Hoy amanezco descalzo, los muros se desquebrajan, cada violín en tu espalda y las fábulas desesperadas Café negro por la mañana el mundo por unos pasos un suspiro del silencio

14 jul 2007

La terrorífica nación Wii.

La realidad imita a la ficción, más aún a la ciencia ficción. Lejanos parecen aquellos días cuando en fines de semana iba a jugar baloncesto o a nadar a algún río; hacer cualquier cosa para tener actividad física –fuera de subir las escaleras para llegar a la oficina-, acampar, pescar, correr, etcétera. Cuando era niño solía ver las caricaturas y los filmes apocalípticos donde personajes del futuro hacían todas estas actividades a través de un emulador virtual, cambiaban fácilmente de las montañas a la playa, de la ciudad a cualquier lugar; hacían de todo, desde sexo hasta acariciar a un perro que sólo existía en el mundo cibernético. Luego cambiaba de canal y ese mundo dejaba de existir. Ahora cuando cambio de canal veo que ese mundo virtual no desaparece, está en todas partes, en aparadores, en noticieros, en la casa del vecino. La nación Wii está invadiendo todo. Pero más allá de un simple consola de video juego que marca un cambio radical en el mercado, está el comportamiento del hombre. El internet y el msn alejan a las personas del contacto con sus semejantes. Miles de adolescentes prefieren entablar relaciones a través del ordenador que cara a cara. La televisión aleja a las personas de sí mismo y de su realidad inmediata, cuantos padres de familia le dejan el cuidado y educación de sus hijos a esa caja ‘omnipresente’. Ahora la nueva consola de video presenta además de la innovación tecnológica y la oportunidad de que millones y millones de sedentarios finalmente se levanten de su trono mediático (el sillón que está frente a la televisión), una nueva amenaza: que el ser humano se aleje del mundo, de la naturaleza, que prefiera ese mundo virtual al que está más allá de la puerta.Ahora que aquellas viejas películas de ciencia ficción han encarnado en este siglo XXI, yo probablemente me sorprenda mañana en el centro comercial adquiriendo esta consola, para no desentonar, para alejarme del contacto con la vida real y sumergirme en este hermetismo mediático y tecnológico que nos va despojando a pasos agigantados de nuestra propia humanidad.

10 jul 2007

fase terminal

La lengua (oral, escrita) es tan sólo un medio de expresión. La voz, la música, la fotografía, el cine, el periodismo, no son más que técnica, el vehículo del mensaje. Pero sin contenido, sin singnificado ni valoración artística, no valen nada. Por eso los clichés -la buena casada con el rico malo, las comedias de adolescentes, el final feliz, etcétera- se vuelven una repetición nauseabunda del vacío que impera en el mundo. El medio únicamente cobra valor en función del mensaje que lleva. Medio que carece de mensaje se vuelve un esqueleto sin alma, sin carne, sin sangre ni sustancia. Por eso la crisis del periodismo, del cine, de la música (ni hablar de la televisión), porque se basan en fórmulas plásticas y gastadas; el público receptor ya está anestesiado, el contenido no varía, son sólo medios repitiendo modelos ligera y ofensivamente maquillados. El mismo film, la misma canción de amor, la misma noticia política. El medio no debe limitar el mensaje; el contenido, el significado estético debe superarlo. La crisis del periodismo estriba en que no aporta significado, sólo es una avalancha de letras sin ningún peso valorativo, el periodismo se ha vuelto como el magazine, se reduce a la exhibición mediática de un político, o un migrante, o un deportista, o un indígena, o un damnificado... todos son personajes sin rostro, números rimbombantes pegados, con un único fin: darle ganancia a los dueños. Los medios de expresión se han vuelto meros convencionalismos de las normas socialmente establecidas. Todos van por el mismo camino, nadie se separa, van como borregos al matadero. Todos adoctrinados por el sistema. El cine y la música están en fase terminal de un cáncer que lo ha invadido todo.

haiku no.11

Caen las hojas libros amontonados poemas olvidados